Publicación original: unabirome
Primer artículo de un díptico dedicado a Patricio Pron (Rosario, 1975), uno de los mejores escritores argentinos de su —de nuestra— generación. En esta primera entrega, una lectura de El comienzo de la primavera, novela publicada en 2008 con gran éxito de crítica. Ganó el Premio Jaén y fue finalista del Premio Lara, consagrada como una de las cinco mejores novelas del año publicadas en España.
La obra indaga sobre las relaciones entre la culpa colectiva y las culpas individuales en la historia de Alemania del siglo XX. El relato de Pron, que vivió ocho años en ese país y ahora reside en Madrid, narra la historia de un joven que, en busca de un filósofo, va tras las claves que le permitan comprender por qué pasó lo que pasó.
26 de marzo de 2010
26 de febrero de 2010
Se juega, y se escribe, como se vive
Publicación original: unabirome
«La pasión de multitudes», el nuevo cuento de Rodrigo Fresán, incluido en la reedición de Historia argentina (Anagrama)
UNO. «La pasión de multitudes» es el cuento de fútbol de alguien a quien no le gusta el fútbol. El propio autor lo ha explicado en infinidad de ocasiones. Había escrito un texto relacionado con el fútbol, titulado «Final», que se publicó en Página/30 y que luego —seguramente por motivos más relacionados con el prestigio de la antología que con su calidad— formó parte de Cuentos de fútbol argentino, selección de relatos coordinada por el Negro Fontanarrosa.
«La pasión de multitudes», el nuevo cuento de Rodrigo Fresán, incluido en la reedición de Historia argentina (Anagrama)
UNO. «La pasión de multitudes» es el cuento de fútbol de alguien a quien no le gusta el fútbol. El propio autor lo ha explicado en infinidad de ocasiones. Había escrito un texto relacionado con el fútbol, titulado «Final», que se publicó en Página/30 y que luego —seguramente por motivos más relacionados con el prestigio de la antología que con su calidad— formó parte de Cuentos de fútbol argentino, selección de relatos coordinada por el Negro Fontanarrosa.
19 de febrero de 2010
«¿No tienes algo de Stephen King?»
Publicación original: unabirome
La presencia de la literatura en Lost, el mayor hito de la cultura popular de la primera década del siglo XXI
UNO. La tercera temporada comienza con una reunión: los Otros se juntan a hablar de libros. El tema en cuestión es Carrie, la novela de Stephen King. Uno de los personajes, Adam, exclama: «¡No es literatura, es popcorn!». Alguien quiere saber por qué no es literatura, y él responde: «No hay metáfora. Es sólo por los números, es magia religiosa. Es ciencia ficción».
La presencia de la literatura en Lost, el mayor hito de la cultura popular de la primera década del siglo XXI
UNO. La tercera temporada comienza con una reunión: los Otros se juntan a hablar de libros. El tema en cuestión es Carrie, la novela de Stephen King. Uno de los personajes, Adam, exclama: «¡No es literatura, es popcorn!». Alguien quiere saber por qué no es literatura, y él responde: «No hay metáfora. Es sólo por los números, es magia religiosa. Es ciencia ficción».
1 de noviembre de 2009
El año de Robotech
Publicación original: Revista Mundo Diners, Nº 330, Quito, noviembre de 2009
El mundo era un niño que miraba la tele en blanco y negro cuando llegó a las pantallas una serie animada japonesa que estaba destinada a ser mucho más que otro dibujito. Corría el año 1985 y eso que estrenaban los canales de Occidente era distinto a todo lo que se había visto hasta entonces. No tenía nada que ver con los dibujos japoneses conocidos: Astroboy, Meteoro, Mazinger Z... Ya desde la presentación era diferente: una cinta de película aparecía desde abajo, luego un avión emergía desde unas compuertas, el piloto se acomodaba el casco blanco y rojo, una moto surcaba el espacio… Harmony Gold presentaba: Robotech. Y todo cambiaba para siempre.
El mundo era un niño que miraba la tele en blanco y negro cuando llegó a las pantallas una serie animada japonesa que estaba destinada a ser mucho más que otro dibujito. Corría el año 1985 y eso que estrenaban los canales de Occidente era distinto a todo lo que se había visto hasta entonces. No tenía nada que ver con los dibujos japoneses conocidos: Astroboy, Meteoro, Mazinger Z... Ya desde la presentación era diferente: una cinta de película aparecía desde abajo, luego un avión emergía desde unas compuertas, el piloto se acomodaba el casco blanco y rojo, una moto surcaba el espacio… Harmony Gold presentaba: Robotech. Y todo cambiaba para siempre.
4 de abril de 2009
Entrevista a Patricio Pron: «La literatura es un oficio ridículo: el vicio privado de la mentira como una virtud pública»
Inédita
Con El comienzo de la primavera se instaló, casi de golpe, en el mundo literario español: ganó el Premio Jaén de Novela, lo publicó Mondadori y quedó entre los finalistas del Premio Lara, que elige los mejores libros del año. El narrador rosarino habla de su experiencia en Alemania y Madrid, de sus colegas de La Joven Guardia y de cómo busca ser un «digno sucesor» de la tradición literaria argentina.
Con El comienzo de la primavera se instaló, casi de golpe, en el mundo literario español: ganó el Premio Jaén de Novela, lo publicó Mondadori y quedó entre los finalistas del Premio Lara, que elige los mejores libros del año. El narrador rosarino habla de su experiencia en Alemania y Madrid, de sus colegas de La Joven Guardia y de cómo busca ser un «digno sucesor» de la tradición literaria argentina.
1 de abril de 2009
El Valle de los Caídos: ¿y con la Historia qué hacemos?
Escrito para la revista Mundo Diners, de Quito, en abril de 2009, aunque nunca llegó a publicarse.
Poco después de que sus tropas ingresaran en Madrid, sellando así la victoria del fascismo en la Guerra Civil Española, el general Francisco Franco —líder de la rebelión convertido erigido en dictador vitalicio— tuvo un sueño. Dormido o despierto, soñó con un monumento de dimensiones faraónicas, que perpetuara su gloria venciendo al tiempo y al olvido. Que fuera, además, un gigantesco mausoleo para las víctimas de su cruzada y para sí mismo. Lo visualizó en la ladera de la sierra de Madrid, para que quienes llegaban o salían de la ciudad pudieran verlo y tener siempre presente su triunfo. El sueño tuvo, desde el principio, un nombre: Valle de los Caídos.
Poco después de que sus tropas ingresaran en Madrid, sellando así la victoria del fascismo en la Guerra Civil Española, el general Francisco Franco —líder de la rebelión convertido erigido en dictador vitalicio— tuvo un sueño. Dormido o despierto, soñó con un monumento de dimensiones faraónicas, que perpetuara su gloria venciendo al tiempo y al olvido. Que fuera, además, un gigantesco mausoleo para las víctimas de su cruzada y para sí mismo. Lo visualizó en la ladera de la sierra de Madrid, para que quienes llegaban o salían de la ciudad pudieran verlo y tener siempre presente su triunfo. El sueño tuvo, desde el principio, un nombre: Valle de los Caídos.
2 de febrero de 2009
Entrevista a Sergio Chejfec: «La literatura, si sirve para algo, es para complejizar lo existente»
Publicación original: Revista Teína
El escritor argentino —un autor casi secreto que sin embargo acaba de publicar su undécima novela— presentó en Madrid su último libro, Mis dos mundos, el primero que se edita fuera de su país. Habló de su estilo y sus aspiraciones, y definió sus libros como «discursos eventuales, flotantes, arbitrarios». «No soy un gran escritor», afirma Chejfec.
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Hay mucho movimiento en el café de la Casa de América de Madrid. Son las siete de la tarde y a esas horas en esos días se superponen las actividades. Entre la gente apurada que va y viene aparece, con paso sereno, Sergio Chejfec. Una hora más tarde presentará la novela Mis dos mundos, editado por Candaya, su primer libro publicado fuera de la Argentina, y nada menos que en España, la meca del mercado editorial en nuestro idioma. Pero eso no lo altera. Se sienta a una mesa y comienza el diálogo.
El escritor argentino —un autor casi secreto que sin embargo acaba de publicar su undécima novela— presentó en Madrid su último libro, Mis dos mundos, el primero que se edita fuera de su país. Habló de su estilo y sus aspiraciones, y definió sus libros como «discursos eventuales, flotantes, arbitrarios». «No soy un gran escritor», afirma Chejfec.
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Hay mucho movimiento en el café de la Casa de América de Madrid. Son las siete de la tarde y a esas horas en esos días se superponen las actividades. Entre la gente apurada que va y viene aparece, con paso sereno, Sergio Chejfec. Una hora más tarde presentará la novela Mis dos mundos, editado por Candaya, su primer libro publicado fuera de la Argentina, y nada menos que en España, la meca del mercado editorial en nuestro idioma. Pero eso no lo altera. Se sienta a una mesa y comienza el diálogo.
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