Publicación original: unabirome
«La pasión de multitudes», el nuevo cuento de Rodrigo Fresán, incluido en la reedición de Historia argentina (Anagrama)
UNO. «La pasión de multitudes» es el cuento de fútbol de alguien a quien no le gusta el fútbol. El propio autor lo ha explicado en infinidad de ocasiones. Había escrito un texto relacionado con el fútbol, titulado «Final», que se publicó en Página/30 y que luego —seguramente por motivos más relacionados con el prestigio de la antología que con su calidad— formó parte de Cuentos de fútbol argentino, selección de relatos coordinada por el Negro Fontanarrosa.
26 de febrero de 2010
19 de febrero de 2010
«¿No tienes algo de Stephen King?»
Publicación original: unabirome
La presencia de la literatura en Lost, el mayor hito de la cultura popular de la primera década del siglo XXI
UNO. La tercera temporada comienza con una reunión: los Otros se juntan a hablar de libros. El tema en cuestión es Carrie, la novela de Stephen King. Uno de los personajes, Adam, exclama: «¡No es literatura, es popcorn!». Alguien quiere saber por qué no es literatura, y él responde: «No hay metáfora. Es sólo por los números, es magia religiosa. Es ciencia ficción».
La presencia de la literatura en Lost, el mayor hito de la cultura popular de la primera década del siglo XXI
UNO. La tercera temporada comienza con una reunión: los Otros se juntan a hablar de libros. El tema en cuestión es Carrie, la novela de Stephen King. Uno de los personajes, Adam, exclama: «¡No es literatura, es popcorn!». Alguien quiere saber por qué no es literatura, y él responde: «No hay metáfora. Es sólo por los números, es magia religiosa. Es ciencia ficción».
1 de noviembre de 2009
El año de Robotech
Publicación original: Revista Mundo Diners, Nº 330, Quito, noviembre de 2009
El mundo era un niño que miraba la tele en blanco y negro cuando llegó a las pantallas una serie animada japonesa que estaba destinada a ser mucho más que otro dibujito. Corría el año 1985 y eso que estrenaban los canales de Occidente era distinto a todo lo que se había visto hasta entonces. No tenía nada que ver con los dibujos japoneses conocidos: Astroboy, Meteoro, Mazinger Z... Ya desde la presentación era diferente: una cinta de película aparecía desde abajo, luego un avión emergía desde unas compuertas, el piloto se acomodaba el casco blanco y rojo, una moto surcaba el espacio… Harmony Gold presentaba: Robotech. Y todo cambiaba para siempre.
El mundo era un niño que miraba la tele en blanco y negro cuando llegó a las pantallas una serie animada japonesa que estaba destinada a ser mucho más que otro dibujito. Corría el año 1985 y eso que estrenaban los canales de Occidente era distinto a todo lo que se había visto hasta entonces. No tenía nada que ver con los dibujos japoneses conocidos: Astroboy, Meteoro, Mazinger Z... Ya desde la presentación era diferente: una cinta de película aparecía desde abajo, luego un avión emergía desde unas compuertas, el piloto se acomodaba el casco blanco y rojo, una moto surcaba el espacio… Harmony Gold presentaba: Robotech. Y todo cambiaba para siempre.
4 de abril de 2009
Entrevista a Patricio Pron: «La literatura es un oficio ridículo: el vicio privado de la mentira como una virtud pública»
Inédita
Con El comienzo de la primavera se instaló, casi de golpe, en el mundo literario español: ganó el Premio Jaén de Novela, lo publicó Mondadori y quedó entre los finalistas del Premio Lara, que elige los mejores libros del año. El narrador rosarino habla de su experiencia en Alemania y Madrid, de sus colegas de La Joven Guardia y de cómo busca ser un «digno sucesor» de la tradición literaria argentina.
Con El comienzo de la primavera se instaló, casi de golpe, en el mundo literario español: ganó el Premio Jaén de Novela, lo publicó Mondadori y quedó entre los finalistas del Premio Lara, que elige los mejores libros del año. El narrador rosarino habla de su experiencia en Alemania y Madrid, de sus colegas de La Joven Guardia y de cómo busca ser un «digno sucesor» de la tradición literaria argentina.
1 de abril de 2009
El Valle de los Caídos: ¿y con la Historia qué hacemos?
Escrito para la revista Mundo Diners, de Quito, en abril de 2009, aunque nunca llegó a publicarse.
Poco después de que sus tropas ingresaran en Madrid, sellando así la victoria del fascismo en la Guerra Civil Española, el general Francisco Franco —líder de la rebelión convertido erigido en dictador vitalicio— tuvo un sueño. Dormido o despierto, soñó con un monumento de dimensiones faraónicas, que perpetuara su gloria venciendo al tiempo y al olvido. Que fuera, además, un gigantesco mausoleo para las víctimas de su cruzada y para sí mismo. Lo visualizó en la ladera de la sierra de Madrid, para que quienes llegaban o salían de la ciudad pudieran verlo y tener siempre presente su triunfo. El sueño tuvo, desde el principio, un nombre: Valle de los Caídos.
Poco después de que sus tropas ingresaran en Madrid, sellando así la victoria del fascismo en la Guerra Civil Española, el general Francisco Franco —líder de la rebelión convertido erigido en dictador vitalicio— tuvo un sueño. Dormido o despierto, soñó con un monumento de dimensiones faraónicas, que perpetuara su gloria venciendo al tiempo y al olvido. Que fuera, además, un gigantesco mausoleo para las víctimas de su cruzada y para sí mismo. Lo visualizó en la ladera de la sierra de Madrid, para que quienes llegaban o salían de la ciudad pudieran verlo y tener siempre presente su triunfo. El sueño tuvo, desde el principio, un nombre: Valle de los Caídos.
2 de febrero de 2009
Entrevista a Sergio Chejfec: «La literatura, si sirve para algo, es para complejizar lo existente»
Publicación original: Revista Teína
El escritor argentino —un autor casi secreto que sin embargo acaba de publicar su undécima novela— presentó en Madrid su último libro, Mis dos mundos, el primero que se edita fuera de su país. Habló de su estilo y sus aspiraciones, y definió sus libros como «discursos eventuales, flotantes, arbitrarios». «No soy un gran escritor», afirma Chejfec.
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Hay mucho movimiento en el café de la Casa de América de Madrid. Son las siete de la tarde y a esas horas en esos días se superponen las actividades. Entre la gente apurada que va y viene aparece, con paso sereno, Sergio Chejfec. Una hora más tarde presentará la novela Mis dos mundos, editado por Candaya, su primer libro publicado fuera de la Argentina, y nada menos que en España, la meca del mercado editorial en nuestro idioma. Pero eso no lo altera. Se sienta a una mesa y comienza el diálogo.
El escritor argentino —un autor casi secreto que sin embargo acaba de publicar su undécima novela— presentó en Madrid su último libro, Mis dos mundos, el primero que se edita fuera de su país. Habló de su estilo y sus aspiraciones, y definió sus libros como «discursos eventuales, flotantes, arbitrarios». «No soy un gran escritor», afirma Chejfec.
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Hay mucho movimiento en el café de la Casa de América de Madrid. Son las siete de la tarde y a esas horas en esos días se superponen las actividades. Entre la gente apurada que va y viene aparece, con paso sereno, Sergio Chejfec. Una hora más tarde presentará la novela Mis dos mundos, editado por Candaya, su primer libro publicado fuera de la Argentina, y nada menos que en España, la meca del mercado editorial en nuestro idioma. Pero eso no lo altera. Se sienta a una mesa y comienza el diálogo.
1 de febrero de 2009
Entrevista a Rodrigo Fresán: «Contar buenas historias de la mejor manera posible, allí empieza y termina todo»
Publicación original: Revista Teína
Con el grabador ya apagado, Fresán aclara: «Es una entrevista, nada más, no lo tomes como verdades absolutas». ¿Lo dice pensando en algo puntual y específico? Había hablado durante casi una hora de múltiples temas: el cartelito de «escritor pop» que lleva colgado de un clavo en la frente, cómo vive la publicación en el extranjero, su condición de requerido autor de prólogos, su relación con los círculos literarios, sus planes para el futuro… Y había admitido que en muchas entrevistas, cuando lo consultan sobre sus planes, responde con datos falsos «para molestar». Pero hacia el final de la charla había definido lo que considera realmente importante: «Siempre me ha interesado contar buenas historias de la mejor manera posible, y me parece que allí empieza y allí termina todo. Nada más, no hay mucho más misterio.»
Con el grabador ya apagado, Fresán aclara: «Es una entrevista, nada más, no lo tomes como verdades absolutas». ¿Lo dice pensando en algo puntual y específico? Había hablado durante casi una hora de múltiples temas: el cartelito de «escritor pop» que lleva colgado de un clavo en la frente, cómo vive la publicación en el extranjero, su condición de requerido autor de prólogos, su relación con los círculos literarios, sus planes para el futuro… Y había admitido que en muchas entrevistas, cuando lo consultan sobre sus planes, responde con datos falsos «para molestar». Pero hacia el final de la charla había definido lo que considera realmente importante: «Siempre me ha interesado contar buenas historias de la mejor manera posible, y me parece que allí empieza y allí termina todo. Nada más, no hay mucho más misterio.»
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