Publicación original: Revista Tram(p)as de la Comunicación y la Cultura. Facultad de Periodismo y Comunicación Social, Universidad Nacional de La Plata, Argentina. Nº 60, mayo de 2008, pp. 45-48. Número dedicado al tema “Relaciones peligrosas: periodistas y fuentes de información”.
Cómo son los nuevos intercambios de información
Hasta hace poco más de una década, el periodismo reconocía tres grandes grupos de soportes mediáticos: la prensa gráfica, la radiofonía y la televisión. El surgimiento y desarrollo de nuevas tecnologías, cuya materialización más visible es la expansión de internet, logró consolidar en los últimos años el soporte digital como una cuarta categoría, que primero puso en crisis y luego modificó, definitivamente, aquel esquema clásico.
1 de mayo de 2008
3 de febrero de 2008
Chau, Negro: a 20 años de la muerte de Olmedo
Publicación original: Revista Caras y Caretas, Buenos Aires, febrero de 2008
El cómico rosarino cambió la forma de hacer humor en la televisión de nuestro país, pero a los especialistas les cuesta reconocer sucesores o herederos. ¿Quedó algo de su humor? Las huellas de un personaje elevado por los argentinos a la categoría de mito.
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Cierta vez le preguntaron a Alberto Olmedo qué le gustaría que quedara de él. El cómico rosarino respondió: “Una estatua a mis manos en la calle Corrientes, para que la miren y digan ‘chau, Negro’. Nada más”. A falta de pocos días para que se cumplan 20 años de su muerte, en Buenos Aires no hay ninguna estatua a sus manos, pero el legado que dejó en el corazón de los argentinos es indeleble. Que meses atrás haya estado entre los cinco finalistas del programa El gen argentino, o que hace un par de años una encuesta lo eligiera (por amplio margen) como el mejor actor cómico nacional de todos los tiempos, son sólo dos detalles en los que se materializan el recuerdo y el cariño.
El cómico rosarino cambió la forma de hacer humor en la televisión de nuestro país, pero a los especialistas les cuesta reconocer sucesores o herederos. ¿Quedó algo de su humor? Las huellas de un personaje elevado por los argentinos a la categoría de mito.
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Cierta vez le preguntaron a Alberto Olmedo qué le gustaría que quedara de él. El cómico rosarino respondió: “Una estatua a mis manos en la calle Corrientes, para que la miren y digan ‘chau, Negro’. Nada más”. A falta de pocos días para que se cumplan 20 años de su muerte, en Buenos Aires no hay ninguna estatua a sus manos, pero el legado que dejó en el corazón de los argentinos es indeleble. Que meses atrás haya estado entre los cinco finalistas del programa El gen argentino, o que hace un par de años una encuesta lo eligiera (por amplio margen) como el mejor actor cómico nacional de todos los tiempos, son sólo dos detalles en los que se materializan el recuerdo y el cariño.
2 de febrero de 2008
Una recorrida por la picaresca oculta del Perú colonial
Publicación original: Revista Teína
Fernando Iwasaki
Inquisiciones peruanas
Madrid, Páginas de Espuma, 2007
¿Era la Lima del siglo XVII «una ciudad perfumada de magnolias»? ¿Sus habitantes estaban «entregados al rezo y los cilicios»? Esa es la imagen que todavía sobrevuela ciertos imaginarios, alimentada incluso por ciertos pasajes de Henry James, Conan Doyle y H. P. Lovecraft. Iwasaki recupera historias que durmieron durante centurias en el Archivo de Indias de Sevilla para demostrar que la historia de la vieja capital del virreinato es mucho más divertida de lo que parece.
Fernando Iwasaki
Inquisiciones peruanas
Madrid, Páginas de Espuma, 2007
¿Era la Lima del siglo XVII «una ciudad perfumada de magnolias»? ¿Sus habitantes estaban «entregados al rezo y los cilicios»? Esa es la imagen que todavía sobrevuela ciertos imaginarios, alimentada incluso por ciertos pasajes de Henry James, Conan Doyle y H. P. Lovecraft. Iwasaki recupera historias que durmieron durante centurias en el Archivo de Indias de Sevilla para demostrar que la historia de la vieja capital del virreinato es mucho más divertida de lo que parece.
1 de febrero de 2008
Entrevista a Fernando Iwasaki: «Lo más importante fue encontrar el tono de una confidencia o una revelación»
Publicación original: Revista Teína
Ecléctico, divertido. Dos adjetivos, dos cualidades, que le van muy bien al escritor peruano Fernando Iwasaki Cauti. Ecléctico, porque muchas de sus obras abordan géneros y temáticas de lo más diversas, desde los cuentos tradicionales (reunidos en Un milagro informal) y la novela supuestamente autobiográfica (Libro de mal amor) hasta el compendio de historias de personajes reales del Perú colonial (Inquisiciones peruanas) y la colección de microrrelatos de suspenso y terror (Ajuar funerario), pasando por las recopilaciones de ensayos y crónicas. Divertido, porque es imposible recorrer la prosa de Iwasaki sin una sonrisa en los labios, cuando no se deja directamente estallar la carcajada. ¿El método? Un manejo del lenguaje certero (que le permite combinar, por ejemplo, sin mayores estridencias, costumbrismos peruanos con el habla coloquial española) y un sentido del humor afilado para hablar de temas en los que, cuando no hay temblores y conmociones, hay risas: el miedo y el amor.
Ecléctico, divertido. Dos adjetivos, dos cualidades, que le van muy bien al escritor peruano Fernando Iwasaki Cauti. Ecléctico, porque muchas de sus obras abordan géneros y temáticas de lo más diversas, desde los cuentos tradicionales (reunidos en Un milagro informal) y la novela supuestamente autobiográfica (Libro de mal amor) hasta el compendio de historias de personajes reales del Perú colonial (Inquisiciones peruanas) y la colección de microrrelatos de suspenso y terror (Ajuar funerario), pasando por las recopilaciones de ensayos y crónicas. Divertido, porque es imposible recorrer la prosa de Iwasaki sin una sonrisa en los labios, cuando no se deja directamente estallar la carcajada. ¿El método? Un manejo del lenguaje certero (que le permite combinar, por ejemplo, sin mayores estridencias, costumbrismos peruanos con el habla coloquial española) y un sentido del humor afilado para hablar de temas en los que, cuando no hay temblores y conmociones, hay risas: el miedo y el amor.
9 de octubre de 2007
Jugar con fuego
Publicación original: Clarín.com
Las videoinstalaciones de Pío Díaz, artista argentino que vive en Dinamarca, incendiaron el museo más grande de la zona escandinava y la Catedral de Copenhague. Perfil de un argentino que hace ruido en Europa.
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Distraída, una pareja pasea por la calle Norregade, en el centro de Copenhague. En el número 8 está la Catedral. Al pasar por la puerta, ven algo adentro que les llama la atención. ¿Acaso la iglesia se está incendiando? Los dos jóvenes quieren entrar, pero alguien en la puerta les informa que no pueden aún, que eso es sólo una presentación para la prensa, que la inauguración al público será dentro de unos días. La escena se repite varias veces, porque el espectáculo llama. Detrás de la videoinstalación Copenhagen Cathedral on Fire ("La Catedral de Copenhague en llamas") hay un artista argentino, y cuando la muestra se abre al público, entre el 1 y el 11 de septiembre, es un éxito. En total, la visitaron 20 mil personas.
Las videoinstalaciones de Pío Díaz, artista argentino que vive en Dinamarca, incendiaron el museo más grande de la zona escandinava y la Catedral de Copenhague. Perfil de un argentino que hace ruido en Europa.
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Distraída, una pareja pasea por la calle Norregade, en el centro de Copenhague. En el número 8 está la Catedral. Al pasar por la puerta, ven algo adentro que les llama la atención. ¿Acaso la iglesia se está incendiando? Los dos jóvenes quieren entrar, pero alguien en la puerta les informa que no pueden aún, que eso es sólo una presentación para la prensa, que la inauguración al público será dentro de unos días. La escena se repite varias veces, porque el espectáculo llama. Detrás de la videoinstalación Copenhagen Cathedral on Fire ("La Catedral de Copenhague en llamas") hay un artista argentino, y cuando la muestra se abre al público, entre el 1 y el 11 de septiembre, es un éxito. En total, la visitaron 20 mil personas.
2 de octubre de 2007
La inteligencia, la imaginación encendida
Publicación original: Revista Teína
Una semblanza de C. E. Feiling, a 10 años de su muerte
Vivió 36 años y dejó una obra concisa y brillante. La editorial Norma acaba de publicar un volumen que incluye sus tres novelas y el primer capítulo de la que dejó inconclusa. Una semblanza del escritor, con testimonios de sus amigos —Sergio Bizzio o Daniel Guebel— y de quien fue su última pareja, Gabriela Esquivada.
1
Tres días antes de que se cumpliera una década de la muerte de Charlie Feiling, unas cincuenta personas se reunieron en su nombre. La Boutique del Libro, en Buenos Aires, fue el escenario de la presentación de Los cuatro elementos, el volumen publicado por la editorial Norma que reúne sus tres novelas y el primer capítulo de lo que sería la cuarta, obra que dejó inconclusa cuando la leucemia acabó con su vida. Los oradores en la velada fueron Fogwill y Marcelo Figueras, quien destacó una de esas curiosidades y simetrías que a veces parecen gustarle tanto a la muerte:
Una semblanza de C. E. Feiling, a 10 años de su muerte
Vivió 36 años y dejó una obra concisa y brillante. La editorial Norma acaba de publicar un volumen que incluye sus tres novelas y el primer capítulo de la que dejó inconclusa. Una semblanza del escritor, con testimonios de sus amigos —Sergio Bizzio o Daniel Guebel— y de quien fue su última pareja, Gabriela Esquivada.
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Tres días antes de que se cumpliera una década de la muerte de Charlie Feiling, unas cincuenta personas se reunieron en su nombre. La Boutique del Libro, en Buenos Aires, fue el escenario de la presentación de Los cuatro elementos, el volumen publicado por la editorial Norma que reúne sus tres novelas y el primer capítulo de lo que sería la cuarta, obra que dejó inconclusa cuando la leucemia acabó con su vida. Los oradores en la velada fueron Fogwill y Marcelo Figueras, quien destacó una de esas curiosidades y simetrías que a veces parecen gustarle tanto a la muerte:
1 de octubre de 2007
Entrevista a Ricardo Piglia: «Para un escritor también es importante lo que no publica»
Publicación original: Revista Teína
La charla es en la segunda planta de su casa, ubicada en el barrio de Palermo, en Buenos Aires. Hay allí una tabla apoyada en un par de caballetes a modo de mesa, una computadora portátil, un teléfono y, como es de esperar, muchísimos libros. Los que están más a mano, sus lecturas actuales: Benjamin y Brecht, historia de una amistad, de Erdmut Wizisla, y Memoria de Ulises, de François Hartog. En la biblioteca que cubre casi toda la pared conviven los autores que lo apasionan, desde Thomas Pynchon hasta Macedonio Fernández, de Don DeLillo a Borges, de William Gibson a Roberto Arlt. El otro flanco lo domina un amplio ventanal, que deja entrar la luz del sol en la piadosa tarde del invierno porteño.
La charla es en la segunda planta de su casa, ubicada en el barrio de Palermo, en Buenos Aires. Hay allí una tabla apoyada en un par de caballetes a modo de mesa, una computadora portátil, un teléfono y, como es de esperar, muchísimos libros. Los que están más a mano, sus lecturas actuales: Benjamin y Brecht, historia de una amistad, de Erdmut Wizisla, y Memoria de Ulises, de François Hartog. En la biblioteca que cubre casi toda la pared conviven los autores que lo apasionan, desde Thomas Pynchon hasta Macedonio Fernández, de Don DeLillo a Borges, de William Gibson a Roberto Arlt. El otro flanco lo domina un amplio ventanal, que deja entrar la luz del sol en la piadosa tarde del invierno porteño.
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